22 mar 2012

La lluvia inspira

A mi la lluvia me suele agradar, claro, si no tengo puestos mis zapatitos de cuero.
Una Adultita que conocí amaba los días de lluvia. Ella pintaba cuadros de estilo impresionista. Ese amor no tenía, lo que se dice, un sentido romántico, sino más bien práctico: llovía y más tiempo se quedaba en su taller pintando. Pero ese amor se terminó el día que escuchó la canción “A mi la lluvia” de Antonio Birabent …

(…) A mi la lluvia, a mi la lluvia no me inspira
y no me deja, no me lleva a una salida,
por eso no me invites a tú casa a mojarme,
yo no quiero bañarme
en tu húmeda imaginación (…)

Al finalizar esa canción tan rebelde way (Y solamente estoy mojado, tan aburrido y amargado / Mi respuesta: Tony, puesh sécate con una toalla), Adultita gritó como una púber adolescente “WHAT THE FUCK”, y mandó a cagar la pintura, le agarró un ataque medio de locura y superó a Van Gogh. ¡Autoflagelo a pleno! Se escuchó un leve “adiós mundo sonoro, adiós”. Snif.
Y bueno, ahora la Adultita apenas habla, pero sabe leer los labios, aprendió a usar el lenguaje de señas y se cortó su larga cabellera como Camila, la sordo-muda que hacía Araceli González en la telenovela Nano.



Adios mundo sonoro, adios.



21 mar 2012

La lluvia de los lunes

Hace cuatro o cinco lunes que me agarra la lluvia cuando menos la espero.
La lluvia tiene algo, ese no sé qué.

Acompaña el ánimo, lo tonifica, lo fortalece. Si estoy triste se confunde con mis lágrimas (I’m so cursi), si estoy con mi amado se hace muy romántica y sexy; en horarios laborales evita que moje mis zapatitos de cuero; prolonga mi estadía en el café de la esquina; logra que me meta en un shopping de la Recoleta con una bolsa de Coto en cada pie (sí, de Coto, si hubiera sido de Jumbo me hubieran mirado menos) para cubrir esos zapatitos que te dije; hace que me quede más tiempo en un babyshower; hace que me haga la copada en una reunión pedorra y arregle en salir a andar en bicicleta con un contador (¡ah! ¿Laburás en la DGI? ¿Eso es la Dirección General de Industrias? ¿no? Jajaja, qué tonta soy, oh, qué tonta soy).

En fin, en los últimos tiempos la lluvia hace cualquier cosa menos llegar cuando la espero con ganas. La esperé una tarde en el cemento porteño durante un “alerta naranja” mientras caminaba por Av. Corrientes y Callao, también cuando estaba mirando por décima vez “Eterno resplandor de una mente sin recuerdos”, pero no hubo caso. Me dejó bajo un toldo por Riobamba y Marcelo T, en la entrada de un edificio, en un kiosco, en una bicicletería, en una panadería. Hasta que llegó este último lunes.

Mirando la lluvia después de la terapia.
Me agarró a la salida de la psicóloga. Salía del viejo y hermoso departamento en el que funciona el consultorio, medio llorosa, con el celular apagado, bajé las escaleras de mármol hasta la planta baja. Y no es joda, nunca tuve tantas ganas de mezclar mis lágrimas con la lluvia, además tenía puestas las ojotas. ¿Viste que dicen que la lluvia limpia el alma, el cuerpo, los autos con caca de paloma, etc.? Abrí la puerta de madera de cedro, salí, mujer valiente yo, o mujer pelotuda,  apenas si caminé 50 metros y un granizo del tamaño de un huevo de codorniz cayó sobre mi cabeza provocando un desmayo, caí en el piso unos segundos, los transeúntes pasaban y nadie osaba en ayudar a esta pobre samaritana que parecía una sirena dormida en la acera. Pobre yo, pobre de mí. Cuando recuperé la conciencia me levanté y mis ojotas inestables me hicieron resbalar. Otra vez a la acera, y nadie me ayudó, pobre yo. Lo peor fue que parece que al caerme me manché con algo que no olía nada bien … duré en el colectivo dos paradas porque todos los pasajeros, incluyendo el chofer, me arrojaron a la calle, pobre yo, tuve que caminar 30 cuadras hasta llegar a mi casa, soportando el viento y el bolso vacío (durante el desmayo alguien abrió mi bolso y se llevó mi netbook, mi celular y mi billetera). Terrible.

Bueno, mentí un poquito, solo abrí la puerta de cedro después de haber mirado un rato la tempestad. Salí y caminé un poco bajo lo que quedaba de lluvia, ¡una llovizna encantadora!, aunque no llegué a mezclar mis lágrimas porque ya no me quedaba ni una. 


(Esto de sentirme pobrecita por un rato está bueno, eh).

13 mar 2012

Hombres bobos (I)

El Hombre Bobo de Diego Capusotto.
El hombre bobo es un magnífico personaje que Capusotto hizo en el programa Todo x dos pesos. En los relatos de los Hombres Bobos de Adultita puede haber o no alguna similitud con aquel. Recordemos que el HB de Capusotto sufría de ese mal a niveles realmente exagerados. Tenemos fe en que aun no exista el HB de Diego Capusotto, por más simpático que sea.
No sé de donde salen los HB, puede ser que sea un problema genético o de crianza, no se sabe aun, pero si una mujer acepta continuar su vida junto a un HB, estará promoviendo la perpetuación del estado de bobedad en ese hombre, o tal vez no, tal vez el HB es y será para siempre pase lo que pase.

Día 1: tomando un daikiri en un bar cualquiera del centro (sí, en los bares cualquiera hay daikiris, ¿podés creerlo?).
Adultita: ¿preferís lo salado o lo dulce?
Hombre bobo: lo salado.
A: yo lo dulce, el chocolate, lo amo.
HB: te voy a tener que comprar chocolates entonces (risas seductoras).

Día 79: en el Cinemark de Palermo.
HB: ¿Pochoclo o chocolate?
A: …

Día 95: en una heladería en la calle Olleros al no sé cuánto en donde hay un montón de aderezos para ponerle al helado, frutas secas, todo tipo de salsas y dulces, pochoclitos, almendrado molido.
A: yo quiero de mascarpone y frutilla bañado en chocolate.
HB: ¿no querés de dulce de leche?

Día 149: un día en la semana de la dulzura
A: ¡Hola! Hoy comienza la semana de la dulzura.
HB: qué boludez
A: pero podrías regalarme algo rico (haciendo carita de nena buena).
FB: ¿un chocolate?

Día 200: en un lugar para comer fondiu por Villa Devoto.
HB: mmm, pedimos la de dulce de leche, ¿no?

Día 228: hay 2 barras de chocolate Lindt en la casa de él.

Día: 279: hay 2 barras de chocolate Lindt en la casa de él.

Día 365: en una reunión con amigos en la casa de él.
Un invitado: quiero algo dulce. ¿Tendrás chocolates?
HB: chocolate Lindt ¿te suena?
UI: wuau, ¡qué nivel eh!
HB: solo soy un buen anfitrión, ¡no se pueden quejar! (risas de hombre piola).

Día 366:¿? ¿? ¿? ....

Exquisitos bombones Lindt.
Día nuevo: Adultita va a conocer el shoping Dot Buenos Aires, le dijeron que vaya al estacionamiento porque está muy piola. Va. Es cierto, está piola. Se recomienda visitar el estacionamiento del Dot Buenos Aires. Entra al shoping y se entusiasma al ver un local de chocolates Lindt. Se compra 4 bombones. Abre el primero y se lo mete en la boca. Lo disfruta como nunca disfrutó un chocolate en su vida.

DECILE NO A LA PROMOCION DEL HB (avivate querida, avivate).


8 mar 2012

Día internacional de la mujer

Feliz día a mi Mandy y a mi PiniPon.
Feliz día a mi mamá, a mi segunda mamá, a mi hermana, a mi sobrina, y por supu a todas las mujeres que quiero y aprecio, y también a las valientes luchadoras que hay en todos lados, acá, allá, arriba, afuera y que bla bla bla (¡cómo nos gustan los efemérides por favor! ¿existe el día del sapo?).
Guarda eh, que algunas zafan de mi grato saludo, je je, que piya soy, no les deseo feliz día a:

- las pelotudas que viajan en colectivo y me pisan los dedos de mis pies y no me piden perdón,
las que en pleno colectivo se agarran el pelo para hacerse una colita y estiran todo su torso dejando ver su cinturita. Histérica, porque no te ponés a hacer acrobacia en los caños del bondi,
- las monotemáticas que se la pasan hablando de sus hijos, de su caquita, el vomitito, el moquito, ya te voy a contar yo cómo tuve que hacer para destapar el inodoro de mi casa, ja, y me vas a seguir hablando de cuestiones escatológicas infantiles,
- las minitas cagatipos: ¡recuperá la seguridad querida! Dejá de ser tan conchuda,
- las fans de Justin Bieber,
- las que creen que una mujer se completa si sabe cocinar,
- las que dicen todo el tiempo “estoy a full, no paro”, exagerada, te lo digo bien deletreado: A-B-U-R-R-I-S,
- las susanitas que no se hacen cargo,
- a las Mirtha Legrand, puaj, FUSH FUSH, lejos de mí,
- a las que te dicen “¿te pasás la Gillette? Qué asco”, sí querida, y en la cara también, me crece una barba divina, ah, y bigote, tocá,
- a las que comen mucho yogur Activia: loca, animáte a ir de cuerpo ¡dejá de reprimir!

Por ahora la corto, podría seguir, o proponeme algo y lo posteo rapidito (siempre y cuando lo considere acorde a mi idiosincrasia, si me decís “a las que no se bancan a Maru Botana” olvidáte, estoy del otro lado).

5 mar 2012

Bendito pañal

Los padres de la beba iban a salir. ¿Con quién dejarla? Sin dudarlo, con la mejor de las adultitas, Grace.

Ellos salieron, fueron a cenar, luego al cine, quizá, tal vez, a un lugar donde recuperar un poco la intimidad socavada por la cotidianeidad bebunesca.

La beba y Grace: la primera era una persona un tanto arisca, de esas que solo quieren los brazos de los padres, y que no se atreva nadie a tocarle un cachete porque pega un grito. Una clase de bebé, que a mi gusto, no me agrada. Uno, que intenta hacerles fiesta, termina espantándose con un alarido rompetímpanos. La segunda, una joven mujer de esas que Oliverio Girondo reconocería como “etéreas” y que, seguramente no es una casualidad, era una de las pocas personas que podía cuidar, tener en upa y hacer reir a esa bebita mamenga.

Esa noche la pasaron bomba. Todos. Bueno, casi, Grace tuvo un pequeño altercado con la bebé, nada grave, solo que cada vez que intentaba ponerle el pañal la nenita se le daba vuelta para un lado y para el otro, logrando ponerla nerviosa. Al fin, con un poco de risas, pudo hacerla dormir en su cuna. Le dio unos besos en sus cachetes y la tapó bien porque eran épocas de frio.

Hoy no sabemos si la beba arisca es una mujer etérea, pero aquella noche en que durmió bien tapadita, tuvo un sueño en que saltaba por las nubes, rebotando de una a otra, entre los brazos de una nube-mamá, de una nube-papá y de una nube-Grace. Ese sueño en realidad decía: gracias mujer etérea por haberme dejado dormir en cola esa noche, fui feliz.
Al día siguiente, ya con pañal.

2 mar 2012

Día de quinta

Niñitos jugando felices en su Jump-o-Lene.
Me tocó pasar un verano sin viajes, así es, no tuve la suerte de la Adultita que se fue al Valle de la Luna y al Parque Nacional Talampaya. Con los alertas naranjas que hubo, imagináte, quedé chamuscada como la vieja de Loco por Mary. Toda la ropa estropeada por el ácido transpireico, ensaladas, botellitas de agua, oloretes para elegir, en fin. Después de casi tres meses de cemento, unos amigos me invitaron a su quinta. La alegría que sentí no te la puedo explicar.

Llevé pantalla solar 60 porque estoy más blanca que teta de monja, anteojos Ray Ban de esos que comprás en el kiosco de la esquina de tu casa, unos snacks y dos cervezas.

La quinta estuvo buena, bah, no sé, había como siete niñitos inocentes divirtiéndose, haciendo sus gracias, y claro, casi todos los presentes los festejaban, está bien, hay que ser gentil con los niñitos. Piscina calentita (por suerte controlaban efínteres) y lleno de flota flota y pistolitas de agua. Mis cervezas, las únicas que había, apenas si tomé un trago, en un descuido un niñito se tomó todo mi vaso y después terminó vomitando en las escaleras de la pileta. La madre: Bueno bueno, no pasó nada, ya pasó Toto, cuando quieras tomar algo pedile a mamá que te sirva … (cantando y guiñando el ojo a todos) a tirar a tirar la cerveza hay que tirar. Luego de ese episodio, los otros seis niñitos no quisieron meterse en la piscina (era entendible, el pipi es más soportable), entonces mi amigo infló una piletita y un “jump o lene” (una especie de salta-salta estilo pelotero), parecía muy divertido. Metí un pie … se escuchó un grito: Nooo, soporta hasta 35 kilos. Hacia el final de la tarde divisé una hamaca colorada que colgaba de un árbol, espectacular imagen, allá fui, nadie me pudo frenar, me senté y me balanceé mirando hacia la copa de los árboles, lástima que la segunda vez que fui para atrás escuché a mi amigo que gritó “cuidado” y como si fuera a propósito la hamaca cayó al piso. Es para chicos, ¿no te diste cuenta? 
No Cerveza. No pileta. No Jump-o-Lene. No hamaca. Reposeras, dos; sillas, seis; sillitas infantiles, unas quince. Ma sí, me tiré en el césped y sin querer destrocé un hormiguero de hormigas coloradas. Estos bichos fueron muy crueles.

Adios Jump-o-Lene.
Lumbalgia + 55 picaduras = una semana sin poder moverme = 4 ventas perdidas que hubieran alcanzado para un finde en Mar de Ajó. Al poco tiempo me volvieron a invitar. ¡Si! ¡Quinta otra vez! Vos no hubieras ido, ¿no? ¡Pos yo si! Me atreví a ir a esa quinta enemiga de adultitos como una. Esta vez fui sin cervezas, pero con un alfiler de gancho en el bolsillo de mis bermudas. A pinchar a pinchar, el salta-salta hay que pinchar
….
(Adultita, la justiciera).

28 feb 2012

Todos quieren Ray Ban

Un hecho curioso: en noviembre del 2011 estaba caminando por Dorrego al 1700, en la ciudad de Buenos Aires. De repente llegó la nube negra con una lluvia desenfrenada, y no te miento, empezaron a caer anteojos Ray Ban del cielo. Rápido me metí en el bar de la esquina de la calle Cabrera. En un momento me imaginé que pequeñas naves espaciales los arrojaban desde el espacio, pero no creo, se trataría de una inversión irrisoria para una óptica con semejante reconocimiento internacional.

Ilusa de mí que pensaba a la lluvia como fenómeno climático de agua, de cenizas, de granizo o de sapos.


A los pocos días, tampoco te miento, estaba en el ferrocarril Mitre yendo hacia Retiro, y todos los viajantes tenían anteojos Ray Ban. Todos. Eran como el agente Smith archi-clonado. Me sentí como en la matrix, acorralada por entidades programadas. Podría haber pasado desapercibida si hubiera tenido puestos los míos, bah, los de mi tía, digamos que una vez los tomé prestado, modelo 1980 comprado en Santa Cruz de la Sierra (Bolivia). ¿Comprado? Mmm ¿Habrá habido alguna lluvia de Ray Ban en la ciudad boliviana?
Lluvia de sapos en la peli Magnolia.

23 feb 2012

Apología a la incomodidad de la mujer

Parque Nacional Talampaya
Por fin Adultita decidió realizar el viaje que tanto deseaba. Sola, mejor dicho, con el grupo de personas que contrataron el mismo destino para la misma fecha. El Valle de la Luna en la provincia de San Juan siempre fue su sueño, en el día y en la noche de luna llena, ambas excursiones programadas con calendario en mano, ja, el Calafate un poroto, y de paso, Talampaya, unos días después, descanso en la zona del Valle del rio Atuel en Mendoza, condimentado con algún que otro deporte acuático.
A la pirinola, sola, ya estaba podrida de andar sola en los últimos tiempos, este viaje tenía que cambiar su suerte. Y ese clóset (¡suena lindo clóset eh!), por favor, tenía más de oficina episcopal que de turismo de aventura. ¿Trekking con camisa blanca, pantalón y blazer azul? Imposible. Sola. Faltaban dos días para el viaje. Urgente de compras, al lugar más cercano, ya. Salió de la estación Acoyte del subte de la línea A, caminó unos metros, se paró frente a la vidriera de un local, quedó encantada, la gigantografía era una señal, un mensaje, no podía ser tan acertada. Ese local la llamó a gritos: vení Adultita, vení para acá, no dudes, así es como debes lucir. Entró.

Hola que tal, quiero la ropa como la de la foto de la vidriera, parece fresca, ¿no? Donde voy es como ahí, hace mucho calor, tengo que llevar prendas de telas livianas. Ah, acá no hay ropa ¿Y dónde? Enfrente, perfecto. Entonces, el bolso grande y los zapatos, quiero ese par en marrón y ese otro en negro, sí, como el de la foto.
………

Valle de la Luna, 38 de sensación térmica. El paisaje es maravilloso, ocre, árido, algún viento, se parece al de la gigantografía. Caminata con el grupo, bah, Adultita hace lo posible por caminar con el grupo, ellos van más rápido, no los logra alcanzar, quiere, pero no puede. Risitas entrecortadas, un comentario que no alcanza a escuchar: no le caminan todos los patitos en fila.
………

Buenos Aires. Sola. Podría decir: y bueno, que querés, todo puede pasar en la vida del Señor, la chica se salió de sí, quizá la falta de turismo de aventura, de tv, de revista, no sé, tal vez los del grupo tenían razón con eso de los patitos desorganizados. No. Apoyo a esta Adultita. ¿Qué es eso de mostrar mujeres en tacos trepando por unas ramas que casi tocan el mar? ¿Taco aguja en una playa? Me sacó la gráfica de la chica en bikini en un glaciar. Y lo peor, esqueléticas, pobrecitas, no pueden caminar y encima se cagan de hambre. Basta de esta apología a la vida incómoda de la mujer. Ponete las pilas publicista argentino, hacé unas fotitos de una Tara Lynn nacional con vestido negro y sandalias animal print comiendo un helado de mascarpone. ¿Te va?

Flaquita en zancos por las rocas. ¡Garronazo!
Tara Lynn le hace pito catalán a la flaquita de arriba.

20 feb 2012

El problema del “me”

¿Viste esas personas que cuando te piden que hagas algo que no es para ellas, lo hacen como si fuera para ellas? Sí, insoportables, a eso yo lo llamo el problema del “me”.
Una ex compañera de algún viejo trabajo, Mora, le dice a Adultita: hacéme la nota así, con el interlineado en sencillo, tenés que seleccionar el texto, hacés click con el botón izquierdo del mouse, vas a párrafo, así, ¿ves que fácil? Hacémela para en 15. Adultita disimula, pero ya no se la banca. Esta vez, su Angelito Negador se hace el gil, entonces, aparece con todo, el Angelito Frontal, Adultita reacciona, “le” hace la notita y la llama: Mora, acá está la nota que te hice, bah no, que hice para nuestro jefe, es decir, todo lo que me pedís que haga para vos, no es para vos, es para él ¿qué problema tenés, estimada Mora, que todo lo que pedís lo hacés como si fuera para vos? Yo creo que deberías repensar qué querés que te hagan a vos. Digo, tal vez deberías estudiar, o adquirir algún oficio o profesión, y llegar a la categoría de jefe para que personas como vos y yo puedan hacerte las cosas ¿no? Si me dijeras que sos la dueña de Rodolfo (el kiosco de la esquina) y yo soy tu empleada, okey, pedime con "me" todo lo que quieras y en todas las entonaciones posibles, abriendo la boca de a poco, haciendo que la “e” tarde en salir, o imitando a una oveja “mee meee meee”, y me lo remarcás en la cara hasta el hartazgo como diciéndome “Por el poder de Greiscol, ya tengo el poder”, mirá que me convierto en Skeletor y sonamos. Por ende, por favor, desde ahora, suprimí el “me” cuando te dirijas a mi persona, gracias.

Como era de esperar, Mora quedó bastante ofuscada, pobre, evitó pronunciar el “me” por unos días. Pero la situación comenzó a tornarse incómoda, ya casi no se hablaban, así que, nuestra heroína decidió tomar la posta otra vez:

A: Mora, disculpame por mi reacción del otro día, me puse un poco filosa, no sé por qué, andaba en un mal día seguramente, podés decirme todos los “me” que se te antojen.
M: ¿Si? Me pone contenta lo que decís, extrañaba la normalidad.

¿Normalidad? ¿Qué quiso decir? Enseguida Mora le dijo: Ay, plis, necesitamos algo urgente, que vayas hasta Reconquista a buscar un pebete completo con un agua gasificada, hace 10 que hicimos el pedido.

¡Eh! “Necesitamos”,  “hicimos”, ¡nena!  ¿te chifla? ¡Vos no necesitás nada urgente y vos hiciste el pedido porque te lo pidió tu jefe! Mora, sufre “delirio de jefe”, si antes jugaba a ser la jefa con sus “me” inauditos, ahora jugaba a ser la jefa mayor, la socia, la esposa, la que sé yo cuanto. Sí, Mora jugaba como una niña, y se lo creía en serio. En cambio, pobre Adultita, aquella vez no pudo jugar a nada, fue una época turbia en su vida en la que se insertó en la furibunda realidad de las relaciones jerárquicas laborales. Lo peor fue la humillación oficinesca, de muy baja originalidad, anduvo circulando un mail algo macabro, y entonces Adultita fue tildada de “noco” (ni siquiera de “malco”).

En su nuevo trabajo, su suerte no cambió, nueva compañera, nueva “delirio de jefe”. Esta vez, con un poco de sabiduría (Adultita andaba paseando por el barrio chino los fines de semana, haciéndose masajes en lo de un chino de la calle Mendoza), decidió jugar a ser jefa, ama y esclava: adornó su escritorio con el gatito de la suerte y con un cartel dibujado a mano que decía en chino mandarín: “A vos no te hago nada, pelotuda”. 

17 feb 2012

Revisa y encontrarás


Entiendo a las personas que andan por la vida revisando cajones, carteras, celulares, cuadernos, libros. Siempre en la búsqueda de algo que pueda romper con la monotonía de la vida cotidiana. Qué mejor que encontrar una foto de tu actual con su ex, sonrientes los dos, con una dedicatoria en el dorso que diga: tuya forever. Es genial. Entonces, como sos piyina, no le decís nada a él, pero te vas de su casa, te subís al colectivo para ir al trabajo, conseguís un asiento del lado de la ventanilla y en vez de mirar hacia la calle y pensar en el día que te espera, ¡no, no y no! Re contra re pensás en él y ella chapando. Chapar: verbo apretar, sinónimo de tranzar, dícese de darse besos de lengua horrorosos. Se daban besos, seguro la besaba más a ella que a mí, porque yo tengo boca más chica y además una vez un tipo me dijo que besaba mal, que no abría mucho la boca. Tal vez tenía razón, que se yo, debería consultarle a mi amiga Co, que trabaja en el mundo de los aparatos estéticos, si puede conseguirme un descuento para una cirugía de comisura de labios. ¿Habrá un Groupon para eso? Lástima que no sé usar bien el photoshop, así ya iría adelantando la primera consulta, un corte de medio centímetro de cada lado y listo, ah, y un poco de botox. Nace la Angelina Jolie criolla. No, debe ser dolorosa la apertura antinatural de labios, prefiero quedarme así, seguir besando mal, y además, sonriendo poco, porque al tener una boca pequeña apenas si puedo reir, pobre de mi, da lo mismo que tenga dientes.

Eso de revisar viene de hace unos años, desde que tenía 5. Mi mamá y sus amigas fueron ultrajadas por mí. Pero lo más lindo de esa época es que no me sentía una desdichada después de hacerlo, al contrario, conocía más el mundo y me asombraba.

El viaje aun no terminó, mi Angelito Negador me dice “no te tires abajo Adultita, ahora también descubrís un mundo fantástico, intenso, de fuego”.  Pero por supuesto, así estuve, todo el viaje en bondi, imaginando historias de sexo y pasión, en las que yo era la voyeur por excelencia. ¡Si! Mirá lo que te digo: ADRENALINA TOTAL, toda una aventura sin igual que irrumpe en tu rutina.

Lagrimitas de dolor. Puf, “tuya forever”, desglosemos: “tuya” en la época del @, del todas y todos, ¿qué sos acaso? ¿un objeto? Ella era un florerito, mi amor, qué dulce. Pasemos a “forever”, oh yeah, ¿estabas aprendiendo a hablar en inglés? Me too! Mirá lo que te digo in english: you are so cursi.

¿Quién me mandó? ¿Dónde está mi angelito consolador?
Revisá, encontrarás, y te cagarás el día (o la mañana, mínimo).

14 feb 2012

Día de San Valentín



¿Que hoy es el día de San Valentín? ¿Qué Valentín? ¡Ah! El de la tira Campeones que se transmitió por TV en el 99. Sí, me acuerdo, el personaje del actorazo Mariano Martínez, Valentín, el recolector de residuos. Me parece muy bien que exista tal efeméride, al fin un reconocimiento a la persona que trabaja dignamente juntando la mugre diaria de la comunidad toda. El que hace eso es un santo, no hay vuelta que darle. Todo gracias a Mariano Martínez. 


Hoy, mis mayores deseos de felicidad a todos los basureros del mundo. Y recuerden, vecinos y vecinas de la Ciudad, este 14 de febrero mantengan la basura en sus hogares, esperen hasta el miércoles para sacarse de encima sus porquerías.



13 feb 2012

Fui ella

Salgo de la casa de mis padres en el barrio de Floresta. Camino por Av. Rivadavia, voy hacia la parada del 8 para que me lleve a Monserrat. Llevo puesta una pollera muy acampanada, verde claro, de tela liviana, livianísima. El día está algo ventoso, de esos que hacen que te aprisiones al volante cuando manejás en quinta por la Panamericana. Llego a la esquina, me detengo, un auto está por pasar, atrás mío hay un hombre hablando con su celular, en la vereda de enfrente hay otro que viene tomando una cola cola. El auto pasa, estoy por cruzar, ya estoy cruzando, el hombre del celular camina atrás mío, el de la coca cola pasa a mi derecha, y mi pollera -en el día de viento- deja mi culo al aire … ¡Sí, mi culo a la intemperie por unos segundos y mi maldita manía de ir por la vida con las manos ocupadas! Con la frente bien alta, intentando parecerme a ELLA, casi les digo a los dos señoritos: “gracias por mirarlo así”.
¿Sabés qué? Fui ella, esa modelo con vestido color blanco (o marfil) que venía a irrumpir en la vida de un vecino padre de familia. Lamentablemente, los momentos elevados duran poco, enseguida me tragó el ventilete del subte neoyorquino y caí acalorada en el oeste porteño con mi tujes disfrazado con una bombacha vedetina estilo pañal (como la de ELLA, pero ELLA era ELLA). Así, la luz se fue diluyendo en una cuadra de caminata que me produjo una borrachera sin alcohol, con risas desequilibradas y un pie entero metido en una zanja con agua podrida.
Hoy me puse una pseudo-tanga negra, je.
Marilyn Monroe en The seven year itch.

9 feb 2012

El diminutivo

Miércoles primaveral, año, mmm, 2005, estaba en un after office ¿así se dice? (mi angelito me dice, si si, no te hagas la pelotuda, vos sabés bien cómo se dice … bueno, ok, tenés razón, sé cómo se dice, he recorrido un par de after office en alguna época de mi vida), venía diciendo: un día estaba en un AFFTEUR OFFFFISSSSS en un boliche de Puerto Madero -Opera Bay- que creo ya no existe, tomando algún trago quizá, indumentaria sencilla para la ocasión (nada de volver a mi casa y ponerme los tacos), charlando a las risas con mi gran amiga Naty, porque claro, nuestro fuerte era ir y reírse de los aparatejos que íbamos descubriendo (éramos re piyas), hasta que en un momento llegó la luz … si …

la luna llena iluminando el Río de la Plata, y las luces artificiales iluminando todos nuestros cuerpos deseosos de diversión, amor, y de un buen baño para algunos, cuando me expresé con todo mi ser “sabés qué Naty, amo ser así, estar así, en esta época de mi vida, que ya no somos lo que se dice adolescentes, estamos pasando a la etapa de la responsabilidad, en cierta medida, placentera, ¿no? Podemos decir que ya somos adultitas”. Terminé de decir la última palabra cuando Naty y yo pegamos nuestras miradas y enseguida soltamos una carcajada que se hizo risa única sin nadie alrededor: el chiste, o el problema, estaba en el diminutivo. Esa palabra se transformaría en una suerte de guía para andar. Yo, bicho de diván lacaniano, mi amiga, psicóloga con formación lacaniana, ambas sabíamos que una palabra no se pudo pronunciar y que hasta el día de hoy sería impronunciable. He aquí, este blog.