A mi la lluvia me suele agradar, claro, si no tengo puestos mis zapatitos de cuero.
Una Adultita que conocí amaba los días de lluvia. Ella pintaba cuadros de estilo impresionista. Ese amor no tenía, lo que se dice, un sentido romántico, sino más bien práctico: llovía y más tiempo se quedaba en su taller pintando. Pero ese amor se terminó el día que escuchó la canción “A mi la lluvia” de Antonio Birabent …
(…) A mi la lluvia, a mi la lluvia no me inspira
y no me deja, no me lleva a una salida,
por eso no me invites a tú casa a mojarme,
yo no quiero bañarme
en tu húmeda imaginación (…)
Al finalizar esa canción tan rebelde way (Y solamente estoy mojado, tan aburrido y amargado / Mi respuesta: Tony, puesh sécate con una toalla), Adultita gritó como una púber adolescente “WHAT THE FUCK”, y mandó a cagar la pintura, le agarró un ataque medio de locura y superó a Van Gogh. ¡Autoflagelo a pleno! Se escuchó un leve “adiós mundo sonoro, adiós”. Snif.
Y bueno, ahora la Adultita apenas habla, pero sabe leer los labios, aprendió a usar el lenguaje de señas y se cortó su larga cabellera como Camila, la sordo-muda que hacía Araceli González en la telenovela Nano.
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| Adios mundo sonoro, adios. |

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