¿Viste esas personas que cuando te piden que hagas algo que no es para ellas, lo hacen como si fuera para ellas? Sí, insoportables, a eso yo lo llamo el problema del “me”.
Una ex compañera de algún viejo trabajo, Mora, le dice a Adultita: hacéme la nota así, con el interlineado en sencillo, tenés que seleccionar el texto, hacés click con el botón izquierdo del mouse, vas a párrafo, así, ¿ves que fácil? Hacémela para en 15. Adultita disimula, pero ya no se la banca. Esta vez, su Angelito Negador se hace el gil, entonces, aparece con todo, el Angelito Frontal, Adultita reacciona, “le” hace la notita y la llama: Mora, acá está la nota que te hice, bah no, que hice para nuestro jefe, es decir, todo lo que me pedís que haga para vos, no es para vos, es para él ¿qué problema tenés, estimada Mora, que todo lo que pedís lo hacés como si fuera para vos? Yo creo que deberías repensar qué querés que te hagan a vos. Digo, tal vez deberías estudiar, o adquirir algún oficio o profesión, y llegar a la categoría de jefe para que personas como vos y yo puedan hacerte las cosas ¿no? Si me dijeras que sos la dueña de Rodolfo (el kiosco de la esquina) y yo soy tu empleada, okey, pedime con "me" todo lo que quieras y en todas las entonaciones posibles, abriendo la boca de a poco, haciendo que la “e” tarde en salir, o imitando a una oveja “mee meee meee”, y me lo remarcás en la cara hasta el hartazgo como diciéndome “Por el poder de Greiscol, ya tengo el poder”, mirá que me convierto en Skeletor y sonamos. Por ende, por favor, desde ahora, suprimí el “me” cuando te dirijas a mi persona, gracias.
Como era de esperar, Mora quedó bastante ofuscada, pobre, evitó pronunciar el “me” por unos días. Pero la situación comenzó a tornarse incómoda, ya casi no se hablaban, así que, nuestra heroína decidió tomar la posta otra vez:
A: Mora, disculpame por mi reacción del otro día, me puse un poco filosa, no sé por qué, andaba en un mal día seguramente, podés decirme todos los “me” que se te antojen.
M: ¿Si? Me pone contenta lo que decís, extrañaba la normalidad.
¿Normalidad? ¿Qué quiso decir? Enseguida Mora le dijo: Ay, plis, necesitamos algo urgente, que vayas hasta Reconquista a buscar un pebete completo con un agua gasificada, hace 10 que hicimos el pedido.
¡Eh! “Necesitamos”, “hicimos”, ¡nena! ¿te chifla? ¡Vos no necesitás nada urgente y vos hiciste el pedido porque te lo pidió tu jefe! Mora, sufre “delirio de jefe”, si antes jugaba a ser la jefa con sus “me” inauditos, ahora jugaba a ser la jefa mayor, la socia, la esposa, la que sé yo cuanto. Sí, Mora jugaba como una niña, y se lo creía en serio. En cambio, pobre Adultita, aquella vez no pudo jugar a nada, fue una época turbia en su vida en la que se insertó en la furibunda realidad de las relaciones jerárquicas laborales. Lo peor fue la humillación oficinesca, de muy baja originalidad, anduvo circulando un mail algo macabro, y entonces Adultita fue tildada de “noco” (ni siquiera de “malco”).
En su nuevo trabajo, su suerte no cambió, nueva compañera, nueva “delirio de jefe”. Esta vez, con un poco de sabiduría (Adultita andaba paseando por el barrio chino los fines de semana, haciéndose masajes en lo de un chino de la calle Mendoza), decidió jugar a ser jefa, ama y esclava: adornó su escritorio con el gatito de la suerte y con un cartel dibujado a mano que decía en chino mandarín: “A vos no te hago nada, pelotuda”.

Bien por Adultita disculpándose con Mora y proponiendo: "podés decirme todos los “me” que se te antojen". Una genia. Yo quiero un cartelito en chino con esa frase!!
ResponderEliminar