Salgo de la casa de mis padres en el barrio de Floresta. Camino por Av. Rivadavia, voy hacia la parada del 8 para que me lleve a Monserrat. Llevo puesta una pollera muy acampanada, verde claro, de tela liviana, livianísima. El día está algo ventoso, de esos que hacen que te aprisiones al volante cuando manejás en quinta por la Panamericana. Llego a la esquina, me detengo, un auto está por pasar, atrás mío hay un hombre hablando con su celular, en la vereda de enfrente hay otro que viene tomando una cola cola. El auto pasa, estoy por cruzar, ya estoy cruzando, el hombre del celular camina atrás mío, el de la coca cola pasa a mi derecha, y mi pollera -en el día de viento- deja mi culo al aire … ¡Sí, mi culo a la intemperie por unos segundos y mi maldita manía de ir por la vida con las manos ocupadas! Con la frente bien alta, intentando parecerme a ELLA, casi les digo a los dos señoritos: “gracias por mirarlo así”.
¿Sabés qué? Fui ella, esa modelo con vestido color blanco (o marfil) que venía a irrumpir en la vida de un vecino padre de familia. Lamentablemente, los momentos elevados duran poco, enseguida me tragó el ventilete del subte neoyorquino y caí acalorada en el oeste porteño con mi tujes disfrazado con una bombacha vedetina estilo pañal (como la de ELLA, pero ELLA era ELLA). Así, la luz se fue diluyendo en una cuadra de caminata que me produjo una borrachera sin alcohol, con risas desequilibradas y un pie entero metido en una zanja con agua podrida.
Hoy me puse una pseudo-tanga negra, je.
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| Marilyn Monroe en The seven year itch. |

Ceci....Mirá portate bien eh!!!
ResponderEliminarMe paso hace poco, linda sensación de libertad con final feliz x suerte!! jejejee
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