22 mar 2012

La lluvia inspira

A mi la lluvia me suele agradar, claro, si no tengo puestos mis zapatitos de cuero.
Una Adultita que conocí amaba los días de lluvia. Ella pintaba cuadros de estilo impresionista. Ese amor no tenía, lo que se dice, un sentido romántico, sino más bien práctico: llovía y más tiempo se quedaba en su taller pintando. Pero ese amor se terminó el día que escuchó la canción “A mi la lluvia” de Antonio Birabent …

(…) A mi la lluvia, a mi la lluvia no me inspira
y no me deja, no me lleva a una salida,
por eso no me invites a tú casa a mojarme,
yo no quiero bañarme
en tu húmeda imaginación (…)

Al finalizar esa canción tan rebelde way (Y solamente estoy mojado, tan aburrido y amargado / Mi respuesta: Tony, puesh sécate con una toalla), Adultita gritó como una púber adolescente “WHAT THE FUCK”, y mandó a cagar la pintura, le agarró un ataque medio de locura y superó a Van Gogh. ¡Autoflagelo a pleno! Se escuchó un leve “adiós mundo sonoro, adiós”. Snif.
Y bueno, ahora la Adultita apenas habla, pero sabe leer los labios, aprendió a usar el lenguaje de señas y se cortó su larga cabellera como Camila, la sordo-muda que hacía Araceli González en la telenovela Nano.



Adios mundo sonoro, adios.



21 mar 2012

La lluvia de los lunes

Hace cuatro o cinco lunes que me agarra la lluvia cuando menos la espero.
La lluvia tiene algo, ese no sé qué.

Acompaña el ánimo, lo tonifica, lo fortalece. Si estoy triste se confunde con mis lágrimas (I’m so cursi), si estoy con mi amado se hace muy romántica y sexy; en horarios laborales evita que moje mis zapatitos de cuero; prolonga mi estadía en el café de la esquina; logra que me meta en un shopping de la Recoleta con una bolsa de Coto en cada pie (sí, de Coto, si hubiera sido de Jumbo me hubieran mirado menos) para cubrir esos zapatitos que te dije; hace que me quede más tiempo en un babyshower; hace que me haga la copada en una reunión pedorra y arregle en salir a andar en bicicleta con un contador (¡ah! ¿Laburás en la DGI? ¿Eso es la Dirección General de Industrias? ¿no? Jajaja, qué tonta soy, oh, qué tonta soy).

En fin, en los últimos tiempos la lluvia hace cualquier cosa menos llegar cuando la espero con ganas. La esperé una tarde en el cemento porteño durante un “alerta naranja” mientras caminaba por Av. Corrientes y Callao, también cuando estaba mirando por décima vez “Eterno resplandor de una mente sin recuerdos”, pero no hubo caso. Me dejó bajo un toldo por Riobamba y Marcelo T, en la entrada de un edificio, en un kiosco, en una bicicletería, en una panadería. Hasta que llegó este último lunes.

Mirando la lluvia después de la terapia.
Me agarró a la salida de la psicóloga. Salía del viejo y hermoso departamento en el que funciona el consultorio, medio llorosa, con el celular apagado, bajé las escaleras de mármol hasta la planta baja. Y no es joda, nunca tuve tantas ganas de mezclar mis lágrimas con la lluvia, además tenía puestas las ojotas. ¿Viste que dicen que la lluvia limpia el alma, el cuerpo, los autos con caca de paloma, etc.? Abrí la puerta de madera de cedro, salí, mujer valiente yo, o mujer pelotuda,  apenas si caminé 50 metros y un granizo del tamaño de un huevo de codorniz cayó sobre mi cabeza provocando un desmayo, caí en el piso unos segundos, los transeúntes pasaban y nadie osaba en ayudar a esta pobre samaritana que parecía una sirena dormida en la acera. Pobre yo, pobre de mí. Cuando recuperé la conciencia me levanté y mis ojotas inestables me hicieron resbalar. Otra vez a la acera, y nadie me ayudó, pobre yo. Lo peor fue que parece que al caerme me manché con algo que no olía nada bien … duré en el colectivo dos paradas porque todos los pasajeros, incluyendo el chofer, me arrojaron a la calle, pobre yo, tuve que caminar 30 cuadras hasta llegar a mi casa, soportando el viento y el bolso vacío (durante el desmayo alguien abrió mi bolso y se llevó mi netbook, mi celular y mi billetera). Terrible.

Bueno, mentí un poquito, solo abrí la puerta de cedro después de haber mirado un rato la tempestad. Salí y caminé un poco bajo lo que quedaba de lluvia, ¡una llovizna encantadora!, aunque no llegué a mezclar mis lágrimas porque ya no me quedaba ni una. 


(Esto de sentirme pobrecita por un rato está bueno, eh).

13 mar 2012

Hombres bobos (I)

El Hombre Bobo de Diego Capusotto.
El hombre bobo es un magnífico personaje que Capusotto hizo en el programa Todo x dos pesos. En los relatos de los Hombres Bobos de Adultita puede haber o no alguna similitud con aquel. Recordemos que el HB de Capusotto sufría de ese mal a niveles realmente exagerados. Tenemos fe en que aun no exista el HB de Diego Capusotto, por más simpático que sea.
No sé de donde salen los HB, puede ser que sea un problema genético o de crianza, no se sabe aun, pero si una mujer acepta continuar su vida junto a un HB, estará promoviendo la perpetuación del estado de bobedad en ese hombre, o tal vez no, tal vez el HB es y será para siempre pase lo que pase.

Día 1: tomando un daikiri en un bar cualquiera del centro (sí, en los bares cualquiera hay daikiris, ¿podés creerlo?).
Adultita: ¿preferís lo salado o lo dulce?
Hombre bobo: lo salado.
A: yo lo dulce, el chocolate, lo amo.
HB: te voy a tener que comprar chocolates entonces (risas seductoras).

Día 79: en el Cinemark de Palermo.
HB: ¿Pochoclo o chocolate?
A: …

Día 95: en una heladería en la calle Olleros al no sé cuánto en donde hay un montón de aderezos para ponerle al helado, frutas secas, todo tipo de salsas y dulces, pochoclitos, almendrado molido.
A: yo quiero de mascarpone y frutilla bañado en chocolate.
HB: ¿no querés de dulce de leche?

Día 149: un día en la semana de la dulzura
A: ¡Hola! Hoy comienza la semana de la dulzura.
HB: qué boludez
A: pero podrías regalarme algo rico (haciendo carita de nena buena).
FB: ¿un chocolate?

Día 200: en un lugar para comer fondiu por Villa Devoto.
HB: mmm, pedimos la de dulce de leche, ¿no?

Día 228: hay 2 barras de chocolate Lindt en la casa de él.

Día: 279: hay 2 barras de chocolate Lindt en la casa de él.

Día 365: en una reunión con amigos en la casa de él.
Un invitado: quiero algo dulce. ¿Tendrás chocolates?
HB: chocolate Lindt ¿te suena?
UI: wuau, ¡qué nivel eh!
HB: solo soy un buen anfitrión, ¡no se pueden quejar! (risas de hombre piola).

Día 366:¿? ¿? ¿? ....

Exquisitos bombones Lindt.
Día nuevo: Adultita va a conocer el shoping Dot Buenos Aires, le dijeron que vaya al estacionamiento porque está muy piola. Va. Es cierto, está piola. Se recomienda visitar el estacionamiento del Dot Buenos Aires. Entra al shoping y se entusiasma al ver un local de chocolates Lindt. Se compra 4 bombones. Abre el primero y se lo mete en la boca. Lo disfruta como nunca disfrutó un chocolate en su vida.

DECILE NO A LA PROMOCION DEL HB (avivate querida, avivate).


8 mar 2012

Día internacional de la mujer

Feliz día a mi Mandy y a mi PiniPon.
Feliz día a mi mamá, a mi segunda mamá, a mi hermana, a mi sobrina, y por supu a todas las mujeres que quiero y aprecio, y también a las valientes luchadoras que hay en todos lados, acá, allá, arriba, afuera y que bla bla bla (¡cómo nos gustan los efemérides por favor! ¿existe el día del sapo?).
Guarda eh, que algunas zafan de mi grato saludo, je je, que piya soy, no les deseo feliz día a:

- las pelotudas que viajan en colectivo y me pisan los dedos de mis pies y no me piden perdón,
las que en pleno colectivo se agarran el pelo para hacerse una colita y estiran todo su torso dejando ver su cinturita. Histérica, porque no te ponés a hacer acrobacia en los caños del bondi,
- las monotemáticas que se la pasan hablando de sus hijos, de su caquita, el vomitito, el moquito, ya te voy a contar yo cómo tuve que hacer para destapar el inodoro de mi casa, ja, y me vas a seguir hablando de cuestiones escatológicas infantiles,
- las minitas cagatipos: ¡recuperá la seguridad querida! Dejá de ser tan conchuda,
- las fans de Justin Bieber,
- las que creen que una mujer se completa si sabe cocinar,
- las que dicen todo el tiempo “estoy a full, no paro”, exagerada, te lo digo bien deletreado: A-B-U-R-R-I-S,
- las susanitas que no se hacen cargo,
- a las Mirtha Legrand, puaj, FUSH FUSH, lejos de mí,
- a las que te dicen “¿te pasás la Gillette? Qué asco”, sí querida, y en la cara también, me crece una barba divina, ah, y bigote, tocá,
- a las que comen mucho yogur Activia: loca, animáte a ir de cuerpo ¡dejá de reprimir!

Por ahora la corto, podría seguir, o proponeme algo y lo posteo rapidito (siempre y cuando lo considere acorde a mi idiosincrasia, si me decís “a las que no se bancan a Maru Botana” olvidáte, estoy del otro lado).

5 mar 2012

Bendito pañal

Los padres de la beba iban a salir. ¿Con quién dejarla? Sin dudarlo, con la mejor de las adultitas, Grace.

Ellos salieron, fueron a cenar, luego al cine, quizá, tal vez, a un lugar donde recuperar un poco la intimidad socavada por la cotidianeidad bebunesca.

La beba y Grace: la primera era una persona un tanto arisca, de esas que solo quieren los brazos de los padres, y que no se atreva nadie a tocarle un cachete porque pega un grito. Una clase de bebé, que a mi gusto, no me agrada. Uno, que intenta hacerles fiesta, termina espantándose con un alarido rompetímpanos. La segunda, una joven mujer de esas que Oliverio Girondo reconocería como “etéreas” y que, seguramente no es una casualidad, era una de las pocas personas que podía cuidar, tener en upa y hacer reir a esa bebita mamenga.

Esa noche la pasaron bomba. Todos. Bueno, casi, Grace tuvo un pequeño altercado con la bebé, nada grave, solo que cada vez que intentaba ponerle el pañal la nenita se le daba vuelta para un lado y para el otro, logrando ponerla nerviosa. Al fin, con un poco de risas, pudo hacerla dormir en su cuna. Le dio unos besos en sus cachetes y la tapó bien porque eran épocas de frio.

Hoy no sabemos si la beba arisca es una mujer etérea, pero aquella noche en que durmió bien tapadita, tuvo un sueño en que saltaba por las nubes, rebotando de una a otra, entre los brazos de una nube-mamá, de una nube-papá y de una nube-Grace. Ese sueño en realidad decía: gracias mujer etérea por haberme dejado dormir en cola esa noche, fui feliz.
Al día siguiente, ya con pañal.

2 mar 2012

Día de quinta

Niñitos jugando felices en su Jump-o-Lene.
Me tocó pasar un verano sin viajes, así es, no tuve la suerte de la Adultita que se fue al Valle de la Luna y al Parque Nacional Talampaya. Con los alertas naranjas que hubo, imagináte, quedé chamuscada como la vieja de Loco por Mary. Toda la ropa estropeada por el ácido transpireico, ensaladas, botellitas de agua, oloretes para elegir, en fin. Después de casi tres meses de cemento, unos amigos me invitaron a su quinta. La alegría que sentí no te la puedo explicar.

Llevé pantalla solar 60 porque estoy más blanca que teta de monja, anteojos Ray Ban de esos que comprás en el kiosco de la esquina de tu casa, unos snacks y dos cervezas.

La quinta estuvo buena, bah, no sé, había como siete niñitos inocentes divirtiéndose, haciendo sus gracias, y claro, casi todos los presentes los festejaban, está bien, hay que ser gentil con los niñitos. Piscina calentita (por suerte controlaban efínteres) y lleno de flota flota y pistolitas de agua. Mis cervezas, las únicas que había, apenas si tomé un trago, en un descuido un niñito se tomó todo mi vaso y después terminó vomitando en las escaleras de la pileta. La madre: Bueno bueno, no pasó nada, ya pasó Toto, cuando quieras tomar algo pedile a mamá que te sirva … (cantando y guiñando el ojo a todos) a tirar a tirar la cerveza hay que tirar. Luego de ese episodio, los otros seis niñitos no quisieron meterse en la piscina (era entendible, el pipi es más soportable), entonces mi amigo infló una piletita y un “jump o lene” (una especie de salta-salta estilo pelotero), parecía muy divertido. Metí un pie … se escuchó un grito: Nooo, soporta hasta 35 kilos. Hacia el final de la tarde divisé una hamaca colorada que colgaba de un árbol, espectacular imagen, allá fui, nadie me pudo frenar, me senté y me balanceé mirando hacia la copa de los árboles, lástima que la segunda vez que fui para atrás escuché a mi amigo que gritó “cuidado” y como si fuera a propósito la hamaca cayó al piso. Es para chicos, ¿no te diste cuenta? 
No Cerveza. No pileta. No Jump-o-Lene. No hamaca. Reposeras, dos; sillas, seis; sillitas infantiles, unas quince. Ma sí, me tiré en el césped y sin querer destrocé un hormiguero de hormigas coloradas. Estos bichos fueron muy crueles.

Adios Jump-o-Lene.
Lumbalgia + 55 picaduras = una semana sin poder moverme = 4 ventas perdidas que hubieran alcanzado para un finde en Mar de Ajó. Al poco tiempo me volvieron a invitar. ¡Si! ¡Quinta otra vez! Vos no hubieras ido, ¿no? ¡Pos yo si! Me atreví a ir a esa quinta enemiga de adultitos como una. Esta vez fui sin cervezas, pero con un alfiler de gancho en el bolsillo de mis bermudas. A pinchar a pinchar, el salta-salta hay que pinchar
….
(Adultita, la justiciera).