Los padres de la beba iban a salir. ¿Con quién dejarla? Sin dudarlo, con la mejor de las adultitas, Grace.
Ellos salieron, fueron a cenar, luego al cine, quizá, tal vez, a un lugar donde recuperar un poco la intimidad socavada por la cotidianeidad bebunesca.
La beba y Grace: la primera era una persona un tanto arisca, de esas que solo quieren los brazos de los padres, y que no se atreva nadie a tocarle un cachete porque pega un grito. Una clase de bebé, que a mi gusto, no me agrada. Uno, que intenta hacerles fiesta, termina espantándose con un alarido rompetímpanos. La segunda, una joven mujer de esas que Oliverio Girondo reconocería como “etéreas” y que, seguramente no es una casualidad, era una de las pocas personas que podía cuidar, tener en upa y hacer reir a esa bebita mamenga.
Esa noche la pasaron bomba. Todos. Bueno, casi, Grace tuvo un pequeño altercado con la bebé, nada grave, solo que cada vez que intentaba ponerle el pañal la nenita se le daba vuelta para un lado y para el otro, logrando ponerla nerviosa. Al fin, con un poco de risas, pudo hacerla dormir en su cuna. Le dio unos besos en sus cachetes y la tapó bien porque eran épocas de frio.
Hoy no sabemos si la beba arisca es una mujer etérea, pero aquella noche en que durmió bien tapadita, tuvo un sueño en que saltaba por las nubes, rebotando de una a otra, entre los brazos de una nube-mamá, de una nube-papá y de una nube-Grace. Ese sueño en realidad decía: gracias mujer etérea por haberme dejado dormir en cola esa noche, fui feliz.
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| Al día siguiente, ya con pañal. |


Hola le cuento que soy un fiel seguidor del Blog. No sólo me gustan sus relatos sino que también, detrás de mi lectura, hay segundas intenciones. Creo que leyéndola la podré descifrar, conocer,saber de sus avatares cotidianos. Estudio y recuerdo todo los lugares que visita o visitó para recorrerlos, con la esperanza de obligar a la casualidad y engañar al destino y, así, quien sabe, tal vez me la cruce y me anime a hablarle.
ResponderEliminarjajaja :)
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